miércoles, 12 de octubre de 2011

Parentesis para la sinceridad.




Cada varias semanas me invade esta confusión recurrente, en donde son tantas las cuestiones que tengo entre manos que por momentos creo perder el rumbo, y peor aun, a veces también la cordura. Hoy por eso voy a hacer un paréntesis en la narración del viaje en bambucicletas con Marketa por Sudamerica, para ensayar un balance general de todo lo que esta ocurriendo en mi vida y en el proyecto de las bicis en los últimos tiempos.


Generalmente este agobiante estado de paralizante confusión se calma con solo salir a dar una vuelta para despejarse. Pero también entiendo lo efectivo de plasmar esos pensamientos en palabras, para ordenarlos y reencontrar asi el camino que habíamos elegido.


A veces veces dudo de por que decido publicar estos razonamientos tan intimos en un medio virtual que esta al alcance de cualquiera... y es que justamente, todos estos son solo razonamientos de percepciones y sensaciones propias, que pueden cambiar con el tiempo pero que en este momento representan mi manera de decidir y de actuar.


Muchas veces me han preguntado, como se me ocurrió armar una bici de bambú. Siempre la explicacion gira en torno a cuestiones tecnicas, de por que venia estudiando el material, o por que queria viajar en bicicleta. Pero lo mas determinante fue que estaba podrido de vivir como vivia. Mi rutina consistia en una vida de escritorio, cursando para la facultad o haciendo horas de trabajo de oficina. Entre medio, me movia en el auto, alimentando esos picos de stress que eventualmente me harian colapsar.


Queria independizarme, alejarme de ese modo de vida tan alienante y dependiente de un sistema que casi nunca siento que me representa. No estaba seguro de hacia donde habia que correr, solo sabia que de seguir de ese modo estaria alimentando aun mas mi depresion e insatisfaccion. Me decidi por aprender a armar una bicicleta como uno podria decidirse a construir un generador eolico, o un karting electrico. La idea era seguir perfeccionando el uso de las manos, herramientas esenciales del hombre. Todo el conocimiento adquirido siempre seria una riqueza creciente e invaluable, en una cultura que tiende cada vez mas a la especializacion y a la inutilidad general.


Jamas hubiera creido que iba a entusiasmarme tanto con este proyecto, ni que 6 anhos despues de haber comenzado iba a encontrarme donde nos encontramos ahora. Paso de ser una simple curiosidad a una movida de gran difusion, tratandose de algo que suena a "novedad interesante". Ademas, ahora no se trata como antes de un proyecto alocado que llevaba adelante de manera solitaria en el garage de mi casa. Desde hace un par de anhos que dos amigos se han sumado al proyecto, Chipo y Nino, con quienes venimos empujando de manera casi epica para sacar el emprendimiento a flote y poder garantizar la autosustentabilidad del mismo, poder subsistir con nuestro trabajo.


No es para nada facil la cuestion: esta claro que hay un gran interes por las bicicletas de bambu, pues son muy notables las ventajas que tiene este material por sobre las de metal. El desafio radica en que el metodo de armado es una extensa cadena de procesos que requieren un cuidado y una pericia artesanal, presentandose numerosas dificultades para lograr una sistematizacion que reduzca los tiempos y esfuerzos necesarios para poder ensamblar un cuadro. En terminos generales, hay infinidad de variables que complejizan enormemente el proceso con respecto a un cuadro metalico soldado, por lo que se hace dificil desglosar el proceso en subtareas simples y transferibles. Lo interesante, pero que a la vez le adiciona dificultad al desafio, es que estas tecnologias no estan aun bien desarrolladas, por lo que no tenemos muchos puntos de referencia. En el mundo, los otros pocos que estan construyendo bicicletas de bambu evidencian estar encontrandose con los mismos problemas tecnicos, por lo que aun no hay quienes puedan contar con un proceso fluido y simplificado de armado.


Siempre hay pequenhos sucesos que desencadenan una catarata de reacciones animicas. Hoy pude identificar uno que aparentemente fue el principal que me bajo el animo.

Es que en estas ultimas semanas venimos trabajando con Nino durante todo el tiempo disponible, para poder llevar adelante esta reconversion del proceso de armado de los cuadros de bambucicletas, que permita esa cierta sistematizacion y simplificacion anhelada, basandonos en el uso de matricerias. Pero si bien sabemos que es posible hacerlo, pues ya hemos ensayado con los primeros disenhos y prototipos de estas herramientas, todavia no hemos logrado esa simplificacion buscada. Cada paso que damos estan llenos de problemas y errores posibles, y las fallas no se hacen esperar. Hoy, las cosas no salieron bien, y una matriz en la que estuve trabajando varios dias quedo inutilizada, demostrandome una lista de errores de los cuales uno aprende, pero tambien retrasandome enormemente segun lo que habia imaginado podrian ser los tiempos de desarrollo.


Por suerte todo este proceso creativo en donde disenhamos y construimos las herramientas esta guiado por los invaluables consejos del Viejo Nestor. El Viejo desde los anhos 70 que se dedica a la aeronautica, construyendo planeadores integramente, desde el primer herraje hasta el ultimo aleron. Ademas, es un experto en matricerias y en materiales compuestos. Pero lo mas importante, es un viejo muy copado, con toda la energia y ganas de hacer cosas, que aun conserva la personalidad inquieta y sonhadora de un ninho. Para nosotros es como un amigo, y a mi personalmente me recuerda mucho a mi abuelo Pocholo, por como logra sumergirse en un mundo paralelo de herramientas y manualidades, de conocimientos y tecnicas, que luego orgulloso intenta ensenhar a quien este dispuesto a escuchar y aprender. El es nuestro referente, y dia tras dia sus generosos consejos y recomendaciones nos han ahorrado muchisimos dolores de cabeza, ademas de adiestrarnos en como ser cada vez mas practicos y efectivos a la hora de disenhar un proceso, como en este caso de las bambucicletas.


Por otro lado, finalmente estamos llevando adelante la obra en Alvear, donde construimos un galpon que en el futuro inmediato va a alojar la fabrica de bicis, ademas de brindar otros servicios que utilizan tecnologias en composites, como la reparacion de planeadores. El tiempo nos persigue bastante, porque para poder costear los gastos de edificacion pedimos un financiamiento a un inversor privado que confia en la vendibilidad de las bambucicletas. El desafio radica en que para poder construir esas bicicletas segun el cronograma para cubrir el prestamo, hay que previamente tener terminada la fabrica y optimizado el proceso de matricerias, ademas de contar con gente nueva ya capacitada trabajando en el armado. Sin embargo, el monto total del prestamo contempla solo lo indispensable para edificar el galpon y construir las matrices por lo que no queda margen de maniobra para errores e imprevistos, ni para poder contratar gente para ir capacitando que se pueda sumar al equipo de trabajo. Lo gracioso es que esos imprevistos se dan con frecuencia, pues constantemente estamos innovando y probando tecnicas y variantes nuevas que puedan llegar a facilitarnos las tareas, pero que luego tienen resultados de los mas impensados. A veces peegamos un salto cuantico en las tecnicas por un accidente afortunado, y otras se te empasta todo y terminas rompiendolo a palazos, como ayer cuando se me pego la matriz con el modelo.


Y de tanto hablar de fabricas, matrices, procesos, eficiencias, inversiones, produccion, la cabeza se me va perdiendo del foco genuino. Porque poco de esto es lo que realmente me moviliza y me interesa.


Siendo sincero, no es mi objetivo ser un empresario exitoso ni un industrial afianzado. Mis anhelos van mas alla del materialismo y la racionalidad que nos guian culturalmente hoy en dia. Si empece este proyecto fue justamente porque queria escaparme de mi predominante personalidad racional, y entrar en sintonia con mi parte creativa, curiosa, sensible. Queria, como decia el Don Juan de Castaneda, encontrar un camino que tuviera corazon.

Y si bien la bici tuvo mucho de racional, pues se necesita un compilado de tecnicas para poder construir una, tambien hay mucho de suenhos y de fantasias en ella. Gracias a ella, entendida como representacion de uno mismo plasmada en un objeto, pude darme a conocer y asi poder acercarme a gente maravillosa, con un espiritu inmenso. Desde los primeros dias fui sorprendiendome de la capacidad que tenia la bambucicleta para atraer espiritus curiosos, para desatar temas de conversacion con desconocidos, para generar buena virba en un entorno. Es cierto que se han acercado a lo largo de este tiempo mucha gente interesada en el negocio que podria representar, pero muchos mas fueron lo que se sintieron atraidos por el mensaje esperanzador intrinseco que en ella se encontraba.


Asi, desde aquel primer prototipo, fui relacionandome y conociendo circulos sociales diferentes, alternativos, en donde los valores humanos y el respeto siempre fueron moneda corriente. Se que de otra manera me hubiera sido imposible, al menos intentando comunicarme en palabras, acceder a conocer ciertas personas, a vivir ciertas historias, como pude hacerlo gracias a la bici. Nunca hubiera creido que construir un objeto que sirviera como estandarte y que representara nuestros ideales seria tan efectivo a la hora de comunicarnos entre nosotros.


Los llamados con inquietudes acerca del tema fueron llegando desde muchos lados diferentes, y asi fui ganando espacio en el ambito como referente en la materia. Hubo proyectos lindos que aun no se concluyeron pero que siguen en pie en mis anhelos, como un desarrollo de “bambucicleta social” que hice para el INTI cuando fui becado en el area de Tecnologias Sustentables y Calidad de Vida. Siempre me simpatizo el potencial que tienen estas tecnologias de las bambus para ser utilizadas como elemento tecnologico de desarrollo. Ahi en el INTI estaban mis intenciones de llevar adelante esa vision, aunque luego aprendi que los tiempos siempre varian a lo que uno imagina cuando los proyectos involucran diferentes actores.


Pero los hilos de nuestra vida se van tejiendo sin que nos demos cuenta, los caminos que transitamos sin tener en claro hacia donde nos llevan, terminan entrelazandose y conformando una red que nos revela nuestro destino. Mirando hacia adelante todo parece incierto y a veces hasta inconexo. Pero ya mirando en retrospectiva, todos nuestros sucesos y decisiones que elegimos parecen conformar una bella sinfonia en donde cada evento se conecta de manera armonica y fluida con el anterior. Por eso me siento seguro de que conviene actuar asi, siguiendo la intuicion del corazon, los llamados internos que nos hacen decidir a veces sin poder justificarlo logicamente. Hasta ahora ese metodo no me ha fallado. Las mejores invenciones y avances en disenho las he logrado cuando me puse a trabajar bajo un impulso casi mistico, guiado por una fuerza o una conviccion inexplicable e ilogica, inspirandome en voces e imagenes breves pero potentisimas que de pronto golpeaban desde adentro. En esos momentos, uno puede dejar pasar la tormenta y seguir con su rutina. O sino izar las velas y salir a navegar alocadamente en un torrente de creatividad y de locura.


Pero para que actuar, para que crear, si nada importa mas que la vida misma, delimitada y renovada por la muerte?


Por eso en mi vida fui entendiendo la importancia de conocer el entorno para conocernos, el valor del presente como unico elemento existente...y mas al final, la importancia de comunicarnos y compartirnos, tendiendo puentes entre las almas, para poder hacer frente a la implacable oscuridad de una existencia aislada y solitaria, producto de una vida culturalmente competitiva e individualista.


Asi fui aprendiendo del poder inmenso de la solidaridad, principalmente para con nosotros mismos, y como ante una disyuntiva entre dos opciones posibles, siempre debemos optar por la mas generosa. En este gran conglomerado de acciones y reacciones que dan forma al universo, el cambio de actitud que hagamos en nuestro comportamiento es el que luego veremos reflejado en los que nos rodean.


Y en esa intencion de conocer lo que nos rodea, para poder ponernos a prueba y asi conocernos interiormente, cada vez entiendo mas el invaluable beneficio de viajar. No irse de vacaciones, que es una cuestion distinta porque a la vuelta nos espera la misma rutina que antes. Sino viajar para encontrarnos, sumergiendonos lo mas profundamente posible en la forma de vida de los demas, en otros lugares. Y sabiendo que a la vuelta no seremos los mismos, sino una consecuencia mejorada de todos los sucesos que durante ese viaje nos ensenharon y formaron, de la misma manera que un cincel modela la piedra amorfa.


No me equivocaba cuando intuia antes del proyecto que viajar en bicicleta era una experiencia unica y determinante. Pero no hubiera imaginado que esa experiencia podria modificar mi manera de entender la vida misma, y que pronto sentiria un llamado casi adictivo e incuestionable para volver a salir sobre las dos ruedas tras aquellos horizontes lejanos que quedaron sin descubrir.


Lo dificil durante el viaje, un sentimiento recurrente cada varios dias, es la sensacion de ser un parasito de la sociedad, un simple expectador del mundo que nada hace mas que atravesarlo y apenas sentirlo, sin incidir ni contribuir en su mejora. Es entendible, pues uno se impregna de tantos saberes y aprende tantos valores de los lugares que recorre, que se termina sintiendo en deuda por no aportar algo de valor, por creer que en otra situacion podria estar ayudando con su trabajo, pero que en ese momento del viaje no hay tiempo ni recursos para hacerlo. Por eso a veces uno registra y escribe sus vivencias durante esos dias, al menos tratando de valorizar todo lo sucedido, para poder plasmarlo posteriormente de algun modo que sea fructifero y valioso, y asi darle algo mas de sentido a nuestra participacion en esa experiencia. Quizas a muchos no les haya pasado esta sensacion, pero son tantos los que me encontre durante este ultimo viaje que experimentaban interrogantes similares a lo largo de sus caminos errantes.


Hoy, encontrandome en mi casa de Rosario, trato de hacer ese balance que me ayude a aclarar mis ideas, que me indique hacia donde seguir. Hay muchas puertas abiertas, y tantas nuevas oportunidades que surgen a cada momento.


Seguimos recibiendo excelentes repercusiones del proyecto, en especial de difusion mediatica, y en estos dias nos reencontramos en el camino que vincula esta idea como motor de desarrollo social impulsado desde el Estado. Estamos desde hace semanas en un stand bambucicletero dentro de Tecnopolis, la muestra de ciencia y tecnologia promovida desde el Estado que se encuentra en Bs As, y fuimos elegidos finalistas para el premio Innovar. Anteriormente tambien, fueron sucediendo mas reconocimientos de este tipo, y si seguimos trabajando en nuestras flaquezas y potenciando nuestras virtudes, no hay duda de que en el futuro habra mas noticias positivas de este tipo.


Pero mientras tanto me encuentro solo, a la deriva con mis pensamientos, buscando el norte entre tantas que empujan por materializarse. Ya no se encuentra Marketa conmigo, quien ahora mira la luna desde otro continente, desde alguna ventana de su Republica Checa natal. Fueron tantas las noches que pudimos compartirnos viendo ese disco plateado guiandonos desde el cielo, que hoy siendo nuestra primer luna llena estando lejos, todo se siente mas frio y gris.


Aquel dia que nos conocimos en Belgica notaba que me atraia, pero no hubiera imaginado que tras tantas experiencias vividas, su espiritu brillante y bondadoso llegaria a arraigarse tan dentro mio.


Conocerla a ella fue poder encontrarme con mi lado mas humano, mas solidario y compasivo. Su paciencia y optimismo me ensenharon a fluir de mejor manera por la vida, a poder apreciar y valorar todas las cosas buenas que la existencia nos revela, sin dejarnos desequilibrar por los sucesos desfavorables. Estando con ella pude reconocer esa luz calida de afecto que destella dentro de nosotros, que existe en todos, pero que nos acostumbramos a ignorar. A traves de ella veo representadas mis mejores intenciones de ser una persona mas buena y justa, generosa y humana. Hasta antes solo intuia la existencia de un camino determinado por acciones de cooperacion y entrega solidaria, de ser capaz de elegir una ruta que me lleve al bienestar personal, pero aportando a la evolucion del entorno. Pero con ella, y mas aun durante nuestro viaje en bambucicletas por Sudamerica, pude percibir esas posibilidades como realidades tangibles. En definitiva, me ensenho acerca del amor y de como experimentarlo en lo cotidiano, mucho mas de lo que yo entendia.


Aun conservo la intencion inicial de hacer un viaje en bicicleta solitario, para poder alguna vez en mi vida encontrame cara a cara solo conmigo mismo, enfrentandome para decidir mi destino tras cada Km pedaleado. Se que experiencias como esas son unicas y reveladoras, pero que sin embargo aun no me he decidido a vivirla. Y existiendo companheras de viaje como ella, mas aun me cuesta elegir iniciar una experiencia asi tan personal y solitaria. Igualmente, una cosa no excluye a la otra, pues los recorridos son infinitos y el tiempo disponible es la vida misma.


Todavia entonces queda en mi cabeza la idea de partir en bicicleta nuevamente. Esta vez quisiera llevar un trailer (de bambu obviamente, que ya construi) cargado con algunas herramientas elementales de trabajo. Asi quizas podria dar mi aporte, ensenhando en los pueblitos errantes que visite en mi camino, algunas de estas tecnicas de trabajos manuales como las que utilizo para armar las bicis. El asunto es encontrar un espacio para un viaje asi, sin itinerario ni cronograma, solamente guiado por las senhales que se vayan presentando durante el camino. Volver a salir por nuestras tierras, pero esta vez con un rumbo norte mucho mas acentuado. Hay tanta belleza en nuestra escondida Latinoamerica, que salir a su encuentro no debe hacerse esperar. Solo hay que confiar en que el mismo camino va a determinar el rumbo a elegir, y que esas senhales casuales tambien redefiniran, lo sabemos bien, nuestra vida misma a partir de entonces.

4 comentarios:

Adrián José Lucio Cena dijo...

querido Nico, si bien estos relatos son lanzados al cyberocéano sin saber quien los lee quiero lanzar del mismo modo un respetuoso y sincero agradecimiento a la vida pues dos amigos míos como lo son Jeremías y Nicolás pedaleaban por Tucumán dándome la inmensa alegría de sentir que algunas veces, solo algunas, la vida transcurre como debiera. . . un abrazo

Anónimo dijo...

Es conmovedor todo lo que escribiste, y las bambucicletas son geniales, decí que adoro mi bici, sino te encargaría una.
Creo que me llega tan de cerca porque amo la bicicleta, MI bicicleta (aunque de metal ella), toda la vida anduve en bici y en los viajes o cuando pasa un día, sí un día, sin pedalear, extraño andar en bicicleta.
Es una manera de pararse ante la ciudad, de volar sobre la ciudad, porque es así, nos desplazamos por el aire, casi que volamos.
Que sigas adelante con este proyecto hermoso, saludos!
Natalia Cloti

Cenetista Mazarronero dijo...

Qué escrito tan bello, comprendo casi cada una de tus palabras, aunque yo me muevo en un entorno muy diferente al tuyo. Yo también amo la bicicleta, la naturaleza y me interesa la justicia social, y navegando sin rumbo por la red he llegado a tu blog, como podría haber sido cualquier otro. Me he convertido al momento en un hincha de la bambucicleta, que hace media hora no sabía de su existencia.
Te seguiré a menudo. Un abrazo libertario desde Mazarrón, Murcia, Península Ibérica

Emilce Leone dijo...

No dejes de publicar Nico! es muy enriquecedor y esperanzador leerte. y quiero una bambucicleta!